Las empresas que intentan "reemplazar" a las personas con inteligencia artificial caen en una trampa descrita por uno de los economistas más importantes de la economía digital. En lugar de aumentar la productividad, reducen el valor del trabajo humano — y su propia ventaja competitiva.
¿Por qué la IA aún no genera productividad?
Erik Brynjolfsson — profesor de Stanford, director del Stanford Digital Economy Lab y uno de los economistas más influyentes que estudian la transformación digital — lleva años investigando por qué las tecnologías de propósito general no producen ganancias de productividad inmediatas. Su respuesta es simple, aunque incómoda para los consejos que buscan retornos rápidos: las inversiones en IA — en nuevas competencias, procesos y cambios organizativos — son invisibles en las medidas tradicionales de productividad. Brynjolfsson llama a esto la curva J de la productividad.
¿Qué significa la curva J?
Las empresas invierten — a menudo mucho — pero el retorno llega con retraso. Lo mismo ocurrió con la electrificación de las fábricas, que necesitó décadas antes de ofrecer todos sus beneficios. Según mis observaciones del mercado polaco, muchos consejos interpretan este "valle" natural de la curva J como un fracaso de implementación — y abandonan demasiado pronto. Brynjolfsson argumenta que la curva J para la IA será pronunciada y más rápida que para la electricidad, pero medida en años — no en trimestres.
La trampa de Turing
La advertencia más importante de Brynjolfsson es lo que él llama la "trampa de Turing" — optimizar la IA para que imite perfectamente al ser humano en lugar de potenciarlo. La lógica es implacable: si una máquina reemplaza perfectamente a un humano, el valor del trabajo humano cae. Las empresas que priorizan la automatización sobre la augmentación no solo pierden talento — reducen su propia capacidad de crear valor que una máquina no puede producir por sí sola.
Mi conclusión para los Consejos de Administración
No preguntes: "¿Cuántos puestos podemos reemplazar con IA?" Pregunta mejor: "¿En qué procesos la IA fortalecerá a las personas para que hagan cosas que no podían hacer sin ella?" Porque los datos — tanto los de Brynjolfsson como los informes que he analizado durante años — muestran consistentemente una cosa: la productividad crece más rápido donde los humanos y las máquinas colaboran. No donde unos reemplazan a los otros.
Si consideras que este tema es relevante para tu empresa y deseas conversar conmigo sobre cómo adaptar eficazmente las soluciones de IA a la realidad de tu organización, te invito a ponerte en contacto — Leszek Giza.